54.Demonios

Si vas a tener demonios, procura que no entren en tu alma, ella es como una burbuja de jabón, que debe estar siempre limpia.

Su interior es de oxígeno, que tú inhalas a través de tus pulmones, por eso debes acariciar las emociones que contienen más aire.

Esas que te permiten respirar de forma expansiva, como si fuesen las alas del ave fénix.

Esas que son respiradas de forma continua, sin pausas de juicios internos.

Esas que te dan más de lo que tienes, sin llevarse nada después.

Esas que sin saber su nombre, sabrías respirar su aroma.

Si vas a seguir teniendo demonios, muéstrales tus respiración, ellos también entienden de emociones.

53.GRANDEZA

Todo en tí es grandeza, así como la luna lo es a tus pupilas, ellas se dilatan para llenar tus noches de insomnio.

Todo en tí es grandeza, así como el mar inunda tus lágrimas, cuando te crees que eres diminuto ante el.

Todo en tí es grandeza, así como el aire infinito penetra en tus pulmones para sentirte vivo.

Todo en tí es grandeza, así como la tierra que pisas, mientras inhalas el polvo al caer,  las veces que te creíste pequeño.

Todo en tí es grandeza, así como el mundo espera que tú cambies para el seguir creciendo.

Todo en tí es grandeza, por las veces que perdonaste tus miedos.

52.Sonrisa de tiza

Si hablamos de las emociones en sentido numérico y matemático.

Sumar,  restar, multiplicar y dividir siempre será una opción para estar bien.

Los miedos necesitaran  ser restados cada vez que te asustaron.

El dolor necesitara ser dividido por un pensamiento neutro, en busca de un resultado positivo.

La felicidad necesitaría ser multiplicada cada vez que sientas el polvo de su tiza , deslizar por tu sonrisa.

Y deberás sumar todo lo anterior cada vez que le pongas números a tus emociones, por que tu eres el resultado de todo lo que sientes.

51.Roca de miel

Eres más fuerte que la fuerza.

Ella cree tener la forma de una roca, pero la roca se puede debilitar con el goteo de tus pensamientos.

La fuerza es estática, solo se activa con la actitud inherente de tu paciencia.

No necesitas la fuerza para ser fuerte, de forma cronológica tu estas antes que ella,  con lo cual, ella sin ti no se sentiría como una roca, pero tú si puedes pensar sin sentirte con fuerza.

No busques la fuerza para sentirte fuerte, igual que la flor no busca la abeja que la polinice.

Muestra tus pensamientos con sabor a néctar, y deja que la fuerza piense que es una roca de miel.

50.Mostrar

Mostrar es orientar el camino sin necesidad de brújula.

Se puede hablar sin decir qué se debe sentir, eso es cosa del otro.

Debemos mostrar nuestras emociones al viento, bien en forma de tormenta, tornado o brisa marina, para que  lleguen, sin ningún esfuerzo, a completar el puzzle emocional de quienes juegan a conocerse.

Ningún tesoro tiene valor si nunca se ha mostrando, el valor es que alguien lo desee, aunque si lo quiere intentará quitárnoslo.

Pero es muy gratificante mostrar al otro que ese tesoro está dentro de su alma. Mostrarle que conocerse es el juego más apasionante que encontrarán.

Si, tú que tienes la capacidad de mostrar, muéstrate al mundo tal y como eres y deja que el viento, lleve tus emociones “anónimas” donde sean deseadas.

49.Tú

Para que necesitamos vencer, si para vencer necesitamos al otro.

Para que necesitamos vencer, si quizás dañamos  el alma de otro.

Para que necesitamos vencer, si quizás el otro no luchaba.

Para que necesitamos vencer, si quizás el otro tenía miedo.

Para que necesitamos vencer , si quizás el otro tenía otras batallas.

Para que necesitamos vencer, si quizás el otro luchaba por defendernos.

Para que necesitamos vencer, si  el otro también eres tú.

Quizás vencer es estar bien sin necesidad de luchar.

48.Heridas

Somos los responsables de nuestras heridas, por la  forma en que decidimos sentir nuestros miedos.

Primero es el miedo que nosotros creamos, el que adherimos a nuestra alma, generando esa herida abierta,  que dura tanto como sigamos creyendo en él.

Los miedos siempre van a existir, pero las heridas  no son necesarias , ellos no tienen la capacidad física de generar dolor, igual que una aguja no nos dañará al sujetarla si no ejercemos presión sobre ella.

La herida se cerrará siempre, como el capullo de la mariposa; las heridas son nuestras, pero la cicatriz no nos pertenece; ese es el recuerdo de que tuvimos miedo

                                     José Trillo.

47.Puzzle.

Ningún dolor emocional te va a destruir, no tienen esa capacidad, pero te llevaran a sentirte como un puzzle dentro de una caja zapatos.

El dolor durará lo que tardes en entender que tu pasado no es como la cola de una cometa que  llevas contigo al correr en contra del viento; Y no es resolver algo del pasado  porque eso ya no existe, eres tú con tus pensamientos, que arrastran una emoción que ya no existe, solo te queda un recuerdo dibujado en tu retina con lágrimas invertidas, como el negativo de una fotografía.

Debes esperar que el resultado sea un cambio en tu alma y podrás a volver a encajar cada pieza de ese puzzle, un puzzle que volverás a construir cuando te rompas de nuevo , pero cada vez tardarás menos tiempo y aunque no seas el mismo las piezas no cambiaran.

El dolor dejará de importante como prioridad y te centraras en cada pieza de ese puzzle, pero no olvides cerrar esa caja de zapatos el dolor sigue allí.

46.Razón

Qué tiene la razón que todos la deseamos, qué buscamos en su interior con forma de iglú, ¿de qué nos protege?, quizás del  frío que genera la soledad. Sería posible tener razón sin el otro , porque ciertamente la razón sólo la sentimos si alguien nos la envuelve en papel transparente. 

Entonces si la razón depende del otro, qué medida no numérica desarrollaremos para poder mostrar a nuestro ego, sin qué él desee tenerla.

Qué equilibrio emocional debemos sentir, para que nuestro ego nos dé la razón sin necesidad de molestarlo.

Quizás solo en ese equilibrio inestable y en  necesidad de tener algo que nos haga fuertes y no despierte a ese ego inconformista, entenderemos que tendremos la razón al no desear tenerla.

45.Un segundo de paciencia

Quizás la paciencia no sabe de su efecto placebo a las reacciones incontroladas de las emociones negativas.

La paciencia no es una emoción, y si lo fuese no necesita saberlo ella, es atemporal, vive un segundo por delante de nuestro subconsciente, esperando que cualquier pensamiento sin rumbo llegue a su destino.

La paciencia no distingue entre el aquí y ahora o lo que suceda un segundo después de la eternidad. Qué capacidad tan expansiva tiene para mantenerse siempre erguida aún cuando la movemos en todas direcciones, fruto de nuestro pensamientos con ritmo pendular.

Ella nunca nos dirá que antes de nacer ya nos estaba esperando, pero tampoco se irá cuando ya no estemos en este mundo.

Su grandeza es estar cuando  no existía nada y permanecer cuando todo se acabe.

Ella vencerá a todos los miedos conocidos sin necesidad de luchar.