RECUERDOS

Recuerdos.

Ningún recuerdo debería tener el poder de dañar el presente, pues son emociones que aún no saben cómo deben manifestarse. Somos nosotros los que decidimos cómo deben actuar en nuestro interior a través de nuestros valores, miedos y, como decisión final, nuestro lenguaje.

Sí, nuestro lenguaje puede definir cómo se puede manifestar ese recuerdo. Hablarle con un lenguaje positivo, con palabras amables para nuestra alma, quizás vuelva vulnerable a los recuerdos de momentos de ira, rencor, odio, etc. Es ahí donde se produce la creación de una emoción ” neonata “.

Si dicha emoción deseara mostrarse con negatividad, podemos y tenemos la capacidad a través del lenguaje interior de orientar, mostrar y envolver su crecimiento. Una vez que su crecimiento está en expansión, podemos cuidarlas para que cuando sean mayores, no de edad, si no de experiencias, se conviertan en recuerdos longevos, que nos acompañen en cada etapa de la vida, dejándonos su sabiduría, como cada capa de corteza de un árbol milenario.

Los recuerdos sólo necesitan ser recordados sin dolor del pasado, para recordarnos que el presente será otro recuerdo del futuro y el futuro agradecerá llenarse de recuerdos.

Díselo

-Si alguien es más inteligente que tú, díselo.

– Si alguien es más creativo que tú, díselo.

– Si alguien es más emprendedor que tú, díselo.

– Si alguien es más fuerte que tú, díselo.

– Si alguien tiene menos miedos que tú,  díselo.

– Si alguien es más emocional que tú, díselo.

– Si alguien te cuida más que tú, díselo.

-Porque si lo dices tú también serás inteligente.

– Porque si lo dices tú también estarás creando algo.

– Porque si lo dices tú también emprenderás algo.

– Porque si lo dices tú también serás fuerte.

– Porque si lo dices tú también estarás venciendo miedos.

– Porque si lo dices tú también te estarás emocionando.

– Porque si lo dices tú también le estarás cuidando.

Mis miedos son felices.

Los miedos asustan.

La felicidad alegra.

Los miedos nunca duermen.

La felicidad siempre descansa.

Los miedos crean dudas.

La felicidad las resuelve.

Los miedos no saben sonreír.

La felicidad no sabe llorar.

Los miedos te culpan.

La felicidad no ve culpables.

Los miedos miente a la felicidad.

La felicidad dice la verdad a los miedos.

Los miedos te buscan para que dependas de ellos.

La felicidad te necesita libre.

Los miedos hacen que pienses diferente.

La felicidad hace que sientas diferente.

Los miedos están en el pasado y el futuro.

La felicidad sólo está en el presente.

Los miedos desean ser felices.

La felicidad no desea tener miedo.

Los miedos cambiarán tu vida.

La felicidad cambiará tus miedos.

Coloreándonos

Quizás si le asignamos color a las emociones, centraremos una definición más traslucida para nuestros pensamientos.

Si la envidia fuese verde, verde cactus, entenderíamos que esa emoción sólo dañará al que la agarre.

Si la rabia fuese negra, negro betún, nos manchariamos  las manos cada vez que la sintiéramos.

Si la ansiedad fuese roja, rojo amapola, sentiríamos la densidad del oxígeno amapolado.

Si la empatía fuese azul, azul cielo, siempre estaríamos viendo una estrella en cualquier mirada ajena.

Si la alegría fuese amarilla,  amarillo girasol, no tendríamos que dar tantas vueltas al motivo que la generó.

Es el color de las emociones la representación cromática de su expansión, ante la transparencia de la felicidad.

Si la felicidad fuese transparente, como el agua, y todas las emociones pudiesen  fluir sobre ella, cada una con su color sin ser alteradas, ese  lugar donde puedan ser moduladas por la la única emoción carente de color, la felicidad, ella no admite cambios, solo sabe ser feliz en tu alma llena de colores.

54.Demonios

Si vas a tener demonios, procura que no entren en tu alma, ella es como una burbuja de jabón, que debe estar siempre limpia.

Su interior es de oxígeno, que tú inhalas a través de tus pulmones, por eso debes acariciar las emociones que contienen más aire.

Esas que te permiten respirar de forma expansiva, como si fuesen las alas del ave fénix.

Esas que son respiradas de forma continua, sin pausas de juicios internos.

Esas que te dan más de lo que tienes, sin llevarse nada después.

Esas que sin saber su nombre, sabrías respirar su aroma.

Si vas a seguir teniendo demonios, muéstrales tus respiración, ellos también entienden de emociones.

53.GRANDEZA

Todo en tí es grandeza, así como la luna lo es a tus pupilas, ellas se dilatan para llenar tus noches de insomnio.

Todo en tí es grandeza, así como el mar inunda tus lágrimas, cuando te crees que eres diminuto ante el.

Todo en tí es grandeza, así como el aire infinito penetra en tus pulmones para sentirte vivo.

Todo en tí es grandeza, así como la tierra que pisas, mientras inhalas el polvo al caer,  las veces que te creíste pequeño.

Todo en tí es grandeza, así como el mundo espera que tú cambies para el seguir creciendo.

Todo en tí es grandeza, por las veces que perdonaste tus miedos.

52.Sonrisa de tiza

Si hablamos de las emociones en sentido numérico y matemático.

Sumar,  restar, multiplicar y dividir siempre será una opción para estar bien.

Los miedos necesitaran  ser restados cada vez que te asustaron.

El dolor necesitara ser dividido por un pensamiento neutro, en busca de un resultado positivo.

La felicidad necesitaría ser multiplicada cada vez que sientas el polvo de su tiza , deslizar por tu sonrisa.

Y deberás sumar todo lo anterior cada vez que le pongas números a tus emociones, por que tu eres el resultado de todo lo que sientes.

51.Roca de miel

Eres más fuerte que la fuerza.

Ella cree tener la forma de una roca, pero la roca se puede debilitar con el goteo de tus pensamientos.

La fuerza es estática, solo se activa con la actitud inherente de tu paciencia.

No necesitas la fuerza para ser fuerte, de forma cronológica tu estas antes que ella,  con lo cual, ella sin ti no se sentiría como una roca, pero tú si puedes pensar sin sentirte con fuerza.

No busques la fuerza para sentirte fuerte, igual que la flor no busca la abeja que la polinice.

Muestra tus pensamientos con sabor a néctar, y deja que la fuerza piense que es una roca de miel.

50.Mostrar

Mostrar es orientar el camino sin necesidad de brújula.

Se puede hablar sin decir qué se debe sentir, eso es cosa del otro.

Debemos mostrar nuestras emociones al viento, bien en forma de tormenta, tornado o brisa marina, para que  lleguen, sin ningún esfuerzo, a completar el puzzle emocional de quienes juegan a conocerse.

Ningún tesoro tiene valor si nunca se ha mostrando, el valor es que alguien lo desee, aunque si lo quiere intentará quitárnoslo.

Pero es muy gratificante mostrar al otro que ese tesoro está dentro de su alma. Mostrarle que conocerse es el juego más apasionante que encontrarán.

Si, tú que tienes la capacidad de mostrar, muéstrate al mundo tal y como eres y deja que el viento, lleve tus emociones “anónimas” donde sean deseadas.

49.Tú

Para que necesitamos vencer, si para vencer necesitamos al otro.

Para que necesitamos vencer, si quizás dañamos  el alma de otro.

Para que necesitamos vencer, si quizás el otro no luchaba.

Para que necesitamos vencer, si quizás el otro tenía miedo.

Para que necesitamos vencer , si quizás el otro tenía otras batallas.

Para que necesitamos vencer, si quizás el otro luchaba por defendernos.

Para que necesitamos vencer, si  el otro también eres tú.

Quizás vencer es estar bien sin necesidad de luchar.